«La presencia de los canónigos de Saint-Sernin
de Toulouse en Artajona imprimió un cambio radical en
la configuración del poblado y de sus habitantes. [...]
Las consecuencias inmediatas fueron la aceleración del
proceso repoblador de la villa y el crecimiento demográfico
de su población, la roturación y explotación
de nuevas tierras incultas, la promoción urbanística
de Artajona en dos núcleos: el del Cerco murado y el
extramural, conocido, al menos desde el siglo XV hasta nuestros
días, con el nombre de Rabal, la construcción
de las torres de la fortaleza, la edificación de una
primera iglesia en el Cerco fortificado, dedicada a San Saturnino,
sustituida por la actual a fines del siglo XIII, y la dotación
al mismo tiempo de la iglesia de San Pedro en el barrio de extramuros,
además de la institución del cabildo clerical.
Este fenómeno evolutivo exigió una nueva organización
eclesiástica y civil de la villa.
Resultado de este proceso sociológico fue la elevación
del nivel económico, social y cultural que conoció
Artajona ya en el siglo XII, junto con una expansión
económica jamás conocida hasta entonces.
Como testigo bien elocuente del papel de la Artajona medieval
en la política del reino de Navarra, en la economía,
el arte y la religión, quedan las piedras de su Cerco
amurallado rodeando la iglesia-fortaleza de San Saturnino, la
iglesia de San Pedro, modernizada en el siglo XIX, y todo el
contenido de la documentación que hoy presentamos.»
J.M.J.J.