«Estella esconde sus encantos en un bello rincón
natural; lo modela un río, el Ega. Es la población
más importante, por muchos conceptos, entre Pamplona
y Logroño. La cruza el Camino de Europa a Santiago de
Compostela. El marco es un asombro y aún más el
contenido. Es cuestión de interés, de sensibilidad
y de suficiente información para saborearlo.
Presumió la ciudad de ser la Segunda República
del Reino de Navarra después de Iruña. Los miembros
de la corporación municipal lucían al pecho venera
de oro sobre traje de golilla, por mercedes y privilegios reales
«como cabeza de merindad inmediata a la capital del Reino»,
según decían.
Segunda por número de fuegos vecinales, por vitalidad
de ferias y mercados, de industria y de comercio, por arte y
creatividad artística; por riqueza; por ingenio, genio
y personalidad.
Porque quien tuvo retuvo pese a pérdidas inevitables,
la ciudad bañada por el Ega es museo artístico
y es historia. […] Yo gozo recorriendo la ciudad, evocando
el ayer, observando el hoy, soñando un mañana
venturoso para la ciudad y su comarca, y deseando que usted,
lector, comparta conmigo el conocer, gozar y amar a una bella
ciudad. ¿Me acompaña? Merece la pena.»
J. M. J. J.