«Al historiar aspectos culturales como el de la lengua,
en Pamplona es preciso tener presente una realidad sociológica.
Desde antiguo, Pamplona y su Cuenca (Iruñerria) constituyeron
un grupo gentilicio, una gens pampilonensis, realidad en la
que se seguirá insistiendo durante el siglo XVI: "La
Cuenca ha sido barrio y una misma cosa con la Ciudad de Pamplona"
(1514), con los mismos "usos, costumbres y fueros de Pamplona,
como barrio y cosa anexa a la Ciudad" (1563).
En el núcleo urbano, Iruña, residieron los obispos
y canónigos y, desde el siglo XVI, los virreyes y la
guarnición militar castellana del castillo, los tribunales
administrativos del reino y familias aristocráticas.
Pero buena parte de la población estuvo formada por comerciantes
y artesanos de distintos gremios, labradores, jornaleros y criados.
El barrio era netamente rural, aun cuando existían algunos
palacios.
Las clases altas empleaban la lengua culta (latín,
occitano, castellano), y en la lengua oficial eran redactados
los documentos. Ello no significa que desconocieran o no utilizaran
la lingua navarrorum. Luis de Beaumont, conde de Lerín,
o San Francisco de Jaso, lo demuestran. Las clases populares
se expresaron en lengua vulgar, el euskera, desde la prehistoria
y hasta el siglo XIX.»
J. M. J. J.