DIARIO DE NAVARRA
(1903-1908) -
EL DESPERTAR DEL CAMALEON
RAMÓN LAPESQUERA
A muchos lectores del Diario, que aquí
se retrata sin pudor ni miramiento, causará sorpresa
descubrir cómo era dicho papel nada más romper
su cascarón, hace cien años. Y cuando decimos
cómo era, no nos estamos refiriendo, lógicamente,
a las verdades edulcoradas que los historiadores aduladores
de dicho medio se han esforzado en airear.
Desde su inicio, Diario de Navarra mostró, a pesar
de prohibírselo sus estatutos fundacionales, una violencia
verbal insólita en el panorama periodístico
de la provincia. Primero, entró a degüello contra
el «abuelo» de la prensa, El Eco de Navarra. Segundo,
y esto son palabras mayores en un periódico que se
consideraba más católico que la tiara papal,
se enfrentó violentamente contra el obispo y el movimiento
cooperativista de las Cajas Rurales Católicas. Diario
de Navarra agravió constantemente a los sacerdotes
de las Cajas Rurales Católicas, Flamarique y Yoldi,
tildándolos de anarquistas, comunistas y masones. Llegó
tan lejos en el uso y abuso de la violencia verbal que el
obispo prohibió su lectura; del mismo modo que le obligó
a retractarse públicamente de sus afirmaciones contra
las cajas rurales.
Diario de Navarra injurió gravemente al rector del
seminario -a quien llegaría a tratar de maqueto-, motivo
por el que su director, Eustaquio Echauri, fue desterrado
por cuatro años de Pamplona. Diario de Navarra insultó
al obispo, a quien se la tenía jurada por razones políticas,
y luchó incansablemente, sin conseguirlo, para que
Roma lo echase. Como decimos: sus comienzos fueron de un integrismo
ideológico de armas tomar, que alcanzó su punto
culminante en 1936. Fue en estos comienzos mucho más
reaccionado que el obispo, que ya es decir, tanto en materia
religiosa como social. En realidad, si algo le interesó
en esta época fue la «vil metálica»,
a la que supeditó todo lo demás.
Si alguien desea saber cómo es el actual Diario de
Navarra, lea estas páginas y comprobará la fuerza
del verso de Eliot: «en el principio está el
fin».
-Otros libros del autor:
CAÍNES
NAVARROS
CRÍMENES
EN LAS CALLES DE PAMPLONA
NAVARRA INSÓLITA