Iñaki habla de sentimientos y yo encuentro
sólo un nombre para ellos: «patria». Pues
eso era lo que trataron de defender nuestras gentes y eso es
lo que nos han roto. ¿Cómo puede uno tras conocer
cómo han ocurrido aquí las cosas, quedarse sin
sentirla? y es que, el tener conocimiento de lo que fuimos nos
dice lo que nos corresponde ser, pues unas fechas concretas
de nuestra historia responden al cómo y al porqué
de nuestra actual situación.
Como se temía Iturralde, hace más de 100 años,
al escribir la metáfora del «ruiseñor de
Errotazuri», con el paso de los años, algunos de
los descendientes directos de nuestras gentes no reconocen su
nido y toman la jaula en que fueron encerrados como si de su
hogar se tratase, y a quien le nace el sentimiento más
noble, lógico e inevitable de querer rehacer su nido
lo tratan de nacionalista enfermizo.
* * *
Iñaki sentimenduez mintzatzen da eta nik izen bat besterik
ez dut haietarako aurkitzen: «aberria». Ezen hori
zen gure jendeek defendatu nahi izan zutena eta hori da hautsi
digutena. Nola gera daiteke bat, gauzak hemen nola gertatu ziren
ezagutu ondoren, hura sentitu gabe?, bada, izan ginena ezagutzeak
izatea dagokiguna esaten digu, gure historiako data zehatz batzuek
egungo gure egoeraren nola eta zergatik galderei erantzuten
baitiete.
Iturraldek susmatzen zuenez, orain dela 100 urte baino gehiago,
«Errotazuriko urretxindor» haren metafora idaztean,
urteak igaro ahala gure jendeen ondorengoetako batzuek ez dute
beren habia ezagutzen eta itxiak izan zireneko kaiola beren
etxetzat hartzen dute eta bere habia berregin nahi izateko sentimendurik
noble, zentzuzko eta saihestezinena duena nazionalista gaixoberatzat
jotzen dute.
* * *
Recuperar la memoria perdida. Éste ha sido el motivo
del libro. Sólo podemos enseñar los sentimien-tos
de quienes se esforzaron por construir estos castillos para
defenderse. Gentes de Gipuzkoa, Álava, el Duranguesado
y Bizkaia que sintieron a sus reyes vascones, por la lógica
de formar parte unos de otros. Es el sentimiento que describe
Iñaki Perurena y que hoy parece no tener cabida en la
política.
Estos castillos protegieron un país común, un
pueblo y una cultura semejante. Unos castillos que, curiosamente,
marcan la línea fronteriza cultural y traspasan las fronteras
políticas impuestas creando la suya propia.
IÑAKI SAGREDO
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IÑAKI SAGREDO GARDE (Irún, 29/11/1967)
Desde 1997 investiga sobre los castillos del
reino de Navarra en todos sus territorios históricos.
Fruto de ese trabajo ha publicado el libro Navarra, castillos
que defendieron el Reino, tomo I (Pamiela, 2006), así
como Castillo de Irulegi (Concejo de Aranguren, 2006). Ha publicado
numerosos reportajes sobre castillos navarros en diferentes
medios de comunicación.
Activo defensor del patrimonio, lleva a cabo
conferencias y colabora con sociedades culturales como «La
Kukula» de Burgui, «Asociación de almadieros
de Navarra», «Asociación del castillo de
Loarre» y Nabarralde, y asesora a autores y ayuntamientos
en estos temas.
En 2004 ganó el certamen «Ciudad
de Bailén», con el relato Natxo Armendariz yo mismo,
que cuenta la vida de un arqueólogo corrupto en las excavaciones
y expolio llevado a cabo en la plaza del Castillo de Pamplona.