PRÓLOGO
Mi historia con este nuestro Xamar viene de antiguo.
Tanto como para afirmar que la frescura y hechizo de sus trabajos
no tienen nada de artificial o impostado, sino que nacen de
una intuición que nos convierte en sus deudores; habituados
como estamos a una sociedad de ritmos antinaturales, este libro
nos reconcilia con la idea básica de que las cosas importantes
son, ante todo, simples.
El trabajo de Xamar, así, no viene a matizar
o cuestionar la labor de los llamados Sabios… más
bien pretende entrar en otros mundos; el de los niños,
los sueños y las cuerdas sin nudos, por ejemplo. A quien
con pocas letras se atraganta, este es un libro que indudablemente
atrae, al tiempo que también sirve como bálsamo
para quien acaso lee demasiado, y luego enferma de fiebre. No
es el de Xamar, por tanto, un trabajo irrelevante, sino que
nace de la paciencia y el amor por el idioma, y avanza palabra
a palabra, ilustración a ilustración, como una
obra cincelada con humildad y reposo, a la manera de los escultores
del Románico, que finalmente diseña un espacio
a resguardo de la intemperie, no porque nos ofrezca grandes
respuestas para las grandes cuestiones, pero sí porque
nos permite ser nosotros mismos, y así se nos recuerda
que el problema y la solución están en uno mismo;
la esencia da sentido a la apariencia, y esto se explica y se
comprende en el libro de una manera natural.
Así como nunca la divulgación de
basura debería confundirse con la verdadera divulgación
científica, también ésta se opone, por
definición, a la idea de ciencia selectiva, y además
sabe conciliar otros aspectos, como por ejemplo la alegría
y la seriedad, propias de uno y otro sexo.
J.M. Sánchez Carrión TXEPETX
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0. Orhipean
Orhiko xoria, Orhin laket (Z)
Orhiko txoria, Orhira tira (N)
El pájaro del Orhi, en el Orhi se siente bien (Z)
El pájaro del Orhy, siempre allí querrá
(N)
El monte Orhi (2.017) se halla entre Zuberoa y Navarra. En
su base (Orhipean; “bajo el Orhi”), siglo a siglo
y durante milenios, surgió y se desarrolló toda
una forma de existencia.
En tan amplio período de tiempo llegaron hasta aquí
pueblos y culturas diversas, y de las relaciones surgidas entre
ellas, tanto pacíficas como belicosas, la cultura local
vasca ha salido habitualmente enriquecida, en el sentido de
que nunca perdió su personalidad propia, que se fue adaptando
a toda una diversidad de situaciones.
Hoy en día, sin embargo, asistimos a la destrucción
de nuestra cultura. En gran medida por que no sabemos apreciarla,
puesto que ni siquiera la conocemos.
Y no quedan muchos años para que, al menos, recojamos
las últimas manifestaciones claras de lo que aún
es,. Por otra parte, lo ya recuperado hasta el momento no ha
sido convenientemente transmitido y muchos de esos conocimientos
aparecen habitualmente en sesudas publicaciones institucionales,
normalmente escritas en castellano.
No sólo en investigación, a nivel divulgativo
también queda un gran trabajo por realizar. Ahí
debes colocar, amigo lector, el libro que tienes en tus manos.
No es una tesis, tampoco uno de esos volúmenes gordos
que luego nunca se utilizan. Pero sí un atajo, una senda
fácil de transitar, que rápidamente nos lleva
-o así lo pretende- a eso que se llama el Pueblo, un
Pueblo que quizá también es el tuyo. Si estas
páginas te muestran algo que desconocías acerca
de él -de tí- el autor se dará por bien
satisfecho.
Mis más sinceros agradecimientos para con J.M. Sánchez
Carrión TXEPETX, la editorial Pamiela, Iñaki Camino,
y especialmente Joxeanjel Irigarai, por la atención e
intención con la que leyó este texto.
Garralda, bajo el Orhi, noche de San Juan de 1.991