Las agresiones llevadas a cabo contra Navarra en los siglos
XVI y XVII tuvieron tres momentos claves en los años
1561, 1598 y 1659, cuando los Estados ocupantes recrudecieron
sus propósitos colonizadores.
1561 es el punto álgido de concienciación de las
Cortes navarras, y sus decididos intentos de formar heredero
Real, Reino, Instituciones y Legislación, como Corona
separada del imperio de los Austrias.
El tratado de paz de Vervins, de 1598, entre las monarquías
española y francesa, de facto, determinó la partición
de Navarra.
Ese mismo año se «legalizó» el secuestro
del Estado navarro por la Corona imperial española.
Finalmente, en 1659, un nuevo pacto familiar consolidó
las actuaciones anteriores de fuerza e imposición, despreciando
las demandas y reclamaciones de la Alta y Baja Navarra. La fijación
de los límites fronterizos entre España y Francia
dejó a los habitantes naturales sometidos a uno u otro
monarca.
En estos años queda de manifiesto la resistencia habida,
ahogada siempre con el uso de la fuerza. Las demandas y denuncias
por los abusos y avasallamientos cometidos fueron contestadas
a conveniencia del ocupante, despreciando los derechos de los
naturales.
-Otros libros de Pedro
Esarte Muniain:
CIEN
AÑOS DE GAMAZADA
NAVARRA
1512-1530
REPRESIÓN
Y REPARTO DEL ESTADO EUROPEO (SIGLOS XVI-XVII)