En el mes de junio de 1936, Pío Baroja
se fue de Madrid para pasar el verano en Bera sin saber que,
unas semanas más tarde, iba a estallar la Guerra Civil,
que le iba a apartar de su casa y llevarle al exilio, después
de haber tenido en Bertizarana un encontronazo con los requetés
de la columna de Ortiz de Zárate, que pudo haberle costado
la vida.
Exiliado en Francia durante cuatro años, Pío Baroja
se esforzó por mantenerse al margen de los acontecimientos,
defendiendo de manera no siempre fácil de entender su
independencia personal y su individualismo, no queriendo comprometerse
ni con unos ni con otros, combatiendo eso sí, y de manera
expresa, cualquier forma de totalitarismo, de barbarie y de
crueldad, ya fuera de un bando o del otro.
El exilio en París, con un intermedio de unos pocos meses
que le sirvió para ver cuál era el clima político
y social del bando franquista, fue para Baroja una época
llena de sombras y de luces, de zozobra personal y de dificultades
materiales: un naufragio al que sobrevivió como pudo,
en solitario y en una balsa de papel impreso.
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MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ (Pamplona, 19050)
Es autor de las novelas Los papeles del ilusionista
(1982), El pasaje de la luna (1984), Tánger Bar (1984)
La quinta del americano (1987), La gran ilusión (1989),
Premio Euskadi de Literatura y Premio Herralde de novela, Las
pirañas (1992), La caja china, Un infierno en el jardín
(1995), No existe tal lugar (1997), Premio Nacional de la Critica,
La flecha del miedo, El corazón de la niebla (2001),
En Bayona, bajo los porches (2002), La nave de Baco (2004),
El piloto de la muerte (2005) y La calavera de Robinson (2006).
Entre sus muchos libros misceláneos hay
que destacar la crónica de viajes La isla de Juan Fernández
y Peatón de Madrid, así como una serie de diarios
y dietarios, que se comenzaron a publicar en esta editorial
en el año 1986, como La negra provincia de Flaubert,
Mundinovi. Gaceta de pasos perdidos (1987), Correo de otra parte
(1993), El árbol del cuco (1994) a los que siguieron
La casa del rojo y Liquidación por derribo.
En el año 2001, la editorial Pamiela publicó
toda su obra poética hasta esa fecha, con el título
La marca del cuadrante. (Poesía, 1979-1999).
Por lo que respecta a sus estudios y trabajos
barojianos, cabe citar: Derrotero de Pío Baroja (Alberdania,
Irún, 2000), Opiniones y paradojas (Barcelona, 2000)
y Pío Baroja, a escena (Madrid, 2006); la edición
y estudio de la novela inédita Miserias de la guerra
(2006); los prólogos a Las inquietudes de Shanti Andía
(2001) y El árbol de la ciencia (2006); y los ensayos
Pío Baroja y Pamplona (1996), El rumor de Itzea (1998),
Itzea, el mundo de los Baroja (1998), El viaje de invierno de
Pío Baroja (2002), Tras los pasos de Pío Baroja
(2004), Pasada la tormenta (2006), Pío Baroja en el espejo
de papel (2006), Las crepusculares (2006), entre otros muchos,
al margen de conferencias, artículos y reseñas
de prensa, fechados entre el 1982 y 2007.