Sí me avergoncé de Diario de Navarra
Cuando se afirma que «Diario de Navarra nunca dijo sí a la democracia»
queremos decir exactamente que jamás apostó por un sistema democrático
como forma política de gobierno desde 1903 a 1945, que es el referente
histórico en el que se desenvuelve el telón de fondo de este libro.
Durante este tiempo, puede sostenerse que Diario de Navarra tuvo una ideología
integrista, reaccionaria, conservadora, prefascista y fascista sin tapujos.
Nunca liberal.
Desde 1903 a 1945, defendió gobiernos autoritarios, personales y dictatoriales
y persiguió toda forma progresista, fuera en clave política o
cultural. Solamente se sintió a gusto con la Dictadura de Primo de Rivera,
que apoyó más que nadie, tanto que transformó el periódico
en su Boletín oficial. Y en cuanto a la dictadura del Innombrable, la
cosa es más grave: Garcilaso, director del Diario, fue cerebro e impulsor
primero del Golpe Militar contra el Gobierno democrático y legítimo
de la II República. El Diario no sólo elevó a los altares
de la adoración a Franco, sino que, también, mostró su
adhesión inquebrantable a Hitler y a Mussolini, en quienes vio la encarnación
suprema del Bien y la salvación de la Civilización de Europa.
El ocaso del nazismo y del fascismo alemán e italiano respectivamente
no fue impedimento para que Diario defendiera el franquismo –que era la
forma de ser fascista en España– hasta la muerte de Garcilaso,
en 1962, y de Franco, en 1975. Y hoy, en 2004, en ningún momento ha condenado
el franquismo, porque hacerlo sería condenarse a sí mismo.